
El sistema de frenado es uno de los elementos de seguridad más importantes del vehículo. Su desgaste suele producirse de forma progresiva, por lo que algunos conductores se acostumbran a los cambios y no detectan el problema hasta que la capacidad de frenado se ha reducido.
Prestar atención a las siguientes señales puede ayudarte a saber cuándo debes revisar los frenos.
Ruidos al frenar
Los chirridos persistentes pueden estar relacionados con el desgaste de las pastillas, la suciedad o la cristalización del material de fricción. Si escuchas un ruido metálico al pisar el pedal, conviene revisar el sistema cuanto antes, ya que podría existir contacto entre componentes metálicos.
Un ruido puntual no siempre indica una avería, pero si se repite o aumenta de intensidad es recomendable acudir a un profesional.
Vibraciones en el pedal o el volante
Si notas vibraciones en el pedal, el volante o el vehículo al frenar, puede existir un desgaste irregular o una deformación en los discos. También puede estar relacionado con otros componentes, como los neumáticos, la dirección o la suspensión.
Una revisión profesional permitirá localizar correctamente el origen de la vibración antes de sustituir cualquier pieza.
Cambios en el tacto del pedal
Un pedal demasiado blando, esponjoso, duro o que se hunde más de lo habitual puede indicar un problema en el circuito de frenado, el líquido de frenos u otros componentes del sistema.
Si el cambio aparece de forma repentina o notas una pérdida importante de capacidad de frenado, no continúes circulando y solicita asistencia.
Mayor distancia de frenado
Si el coche necesita más espacio para detenerse, los frenos podrían haber perdido eficacia. Esta señal también puede verse afectada por el estado de los neumáticos, la suspensión, la carga del vehículo o las condiciones del asfalto.
Aunque el cambio sea leve, conviene revisar el vehículo si notas que ya no responde igual al pisar el freno.
El coche se desvía al frenar
Si el vehículo se desplaza hacia un lado durante la frenada, puede existir un desgaste desigual, una pinza que no funciona correctamente o un problema en otro elemento mecánico.
No debes corregirlo únicamente sujetando el volante con más fuerza. Es necesario revisar la causa para recuperar una frenada equilibrada.
Testigos encendidos en el cuadro
El testigo de frenos puede advertir de diferentes situaciones, como el freno de estacionamiento activado, un nivel bajo de líquido o una incidencia en el sistema. Algunos vehículos también incorporan un aviso específico para el desgaste de las pastillas.
Consulta el manual del vehículo y solicita una revisión si el testigo permanece encendido después de iniciar la marcha.
¿Cada cuánto deben revisarse los frenos?
No existe un único intervalo válido para todos los vehículos. El desgaste depende del modelo, el tipo de conducción, la carga y las condiciones habituales de uso. Las cuestas y las frenadas frecuentes pueden acelerar el desgaste de pastillas y discos.
Lo recomendable es seguir el plan de mantenimiento del fabricante y comprobar periódicamente las pastillas, los discos, el líquido y el resto de componentes del sistema.
No ignores las señales de desgaste
Circular con los frenos desgastados puede aumentar la distancia de frenado y provocar daños en otros componentes. Además, el sistema de frenado es uno de los elementos que se comprueban al pasar la ITV.
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