
Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto. Para que puedan ofrecer un buen nivel de agarre, estabilidad y frenado, necesitan trabajar con la presión indicada por el fabricante.
Comprobar la presión de los neumáticos es una tarea sencilla que ayuda a mejorar la seguridad y evita un desgaste prematuro.
Mejora el agarre y la estabilidad
Una presión incorrecta modifica la forma en la que el neumático entra en contacto con el asfalto. Esto puede reducir el agarre, afectar a la estabilidad del vehículo y aumentar la distancia necesaria para detenerlo.
Con una presión demasiado baja, el coche puede mostrar una sensación de menor precisión o balanceo en las curvas. Si la presión es excesiva, también puede reducirse la superficie de contacto con la carretera.
Evita el desgaste irregular
Cuando la presión es inferior a la recomendada, los laterales de la banda de rodadura suelen soportar un mayor esfuerzo. Además, el neumático se deforma más y puede aumentar su temperatura durante la circulación.
Una presión excesiva puede concentrar el desgaste en la zona central. En ambos casos, el neumático pierde vida útil y puede ser necesario sustituirlo antes de tiempo.
Ayuda a reducir el consumo
Los neumáticos con una presión insuficiente generan una mayor resistencia a la rodadura. Como consecuencia, el motor necesita realizar más esfuerzo para mover el vehículo y puede aumentar el consumo de combustible.
Mantener la presión correcta ayuda a que el coche circule de forma más eficiente y reduce el desgaste innecesario de los neumáticos.
Consulta siempre los valores del fabricante
La presión adecuada no es igual para todos los vehículos. Debes consultar los valores recomendados por el fabricante, que normalmente aparecen en el manual, en el marco de la puerta del conductor o en la parte interior de la tapa del combustible.
En algunos vehículos se indican valores diferentes según el número de pasajeros y la carga transportada. No debes utilizar una presión aproximada ni copiar la de otro coche.
Comprueba la presión con los neumáticos fríos
La presión debe medirse con los neumáticos fríos, preferiblemente antes de comenzar a circular. Al conducir, el neumático aumenta su temperatura y la lectura puede ser superior a la presión real en frío.
Utiliza un manómetro fiable y comprueba los cuatro neumáticos. Si el vehículo dispone de neumático de repuesto, también conviene revisar su presión periódicamente.
¿Cada cuánto debes revisar la presión?
Es recomendable comprobar la presión al menos una vez al mes y antes de circular con más pasajeros o carga de lo habitual. También conviene revisarla cuando se producen cambios importantes de temperatura.
En Canarias, el calor, las cuestas y los diferentes tipos de carretera hacen especialmente importante mantener los neumáticos en las condiciones indicadas por el fabricante.
No dependas únicamente del sistema TPMS
El sistema de control de presión TPMS avisa cuando detecta una variación importante, pero no sustituye las revisiones periódicas con un manómetro.
Si el testigo se enciende, comprueba la presión de todos los neumáticos y sigue las instrucciones del fabricante para ajustarla y reiniciar el sistema cuando sea necesario.
Revisa también el estado de los neumáticos
Al comprobar la presión, aprovecha para observar la profundidad del dibujo y buscar grietas, deformaciones o un desgaste irregular. Si detectas alguna anomalía, puede ser necesario revisar cuándo cambiar los neumáticos.
En Atlántico Autocentros comprobamos la presión y el estado de tus neumáticos para ayudarte a circular con mayor seguridad. Consulta nuestro servicio de neumáticos, solicita presupuesto sin compromiso o encuentra tu autocentro más cercano en Canarias.